martes, 27 de noviembre de 2007

La sospecha

La sospecha


“No pensé que llegaras tan temprano - la voz se sentía nerviosa – no tengo nada preparado, como ves, todo es un desorden” – se sintió un ruido sordo en el dormitorio – “Nerón debe estar haciendo de las suyas” – al sentir su nombre el perro vino moviendo el rabo, había conocido la voz y esto en parte quitó tensión al ambiente –

“¿Vas a darte una ducha antes de cenar? – era mas un pedido que una pregunta, la voz se sentía levemente angustiada – si ya cenaste tengo agua caliente en el termo, ¿querés un café?” – mientras caminaba hacia la cocina sintió la negativa del esposo – “bueno, entonces duchate que ya vuelvo”.


El hombre dejó la ropa sobre la cama al pasar al baño, abrió la llave del agua caliente y comenzó a conversar con ella. Desde el comedor se sentía clarito el ruido del agua en la bañera y su voz serena.


Segura que estaba bañándose ella constestó a sus preguntas y siguió con el tema del café, porque precisaba tiempo. “Bueno si, te lo dejo en la mesa de noche, está muy caliente”.
Nerviosa abrió rápidamente la puerta del closet sin hacer ruido, pero no encontró a nadie, buscó luego bajo la cama y tampoco, supuso que se habría ido pero vio la ropa escondida en el rincón, casi no podía respirar, sintió que el marido salía del baño.


“¿Ya te bañaste?... ¿tan rápido? – intentaba controlarse pero era casi imposible, los pasos se acercaban a la puerta – ¿que rico se siente luego de una ducha de agua caliente no?, hoy seguro que tuviste poco trabajo, por eso llegaste pronto, ¿no?”.


Él se secaba parsimoniosamente la cara a los pies de la cama, el cuerpo desnudo, ella le repitió, solícita: “tenés el café en la mesa de luz, mi amor, decime si esta bien de azúcar, se te va a enfriar”.


Con la toalla en la mano, siempre desnudo, tomó un trago, le dijo que estaba bien y después con mucha calma le dijo que no le quedaba claro que hacer, pero que opinaba que lo mas sensato seria llamar a la policía. Esto la dejó pensando.


“¿Llamar a la policía... y para que?” – recién allí vio la mano pálida saliendo de la bañera y unos salpicones rojos en la mampara y las baldosas del baño. Quedo sin palabras. Como de ultratumba sintió que desde algún sitio la voz de su esposo le decía:


“No volví temprano, no, simplemente no fui a trabajar, sospechaba esto desde hacia tiempo– las palabras sonaban impersonales, congeladas - ¡pero con alguien de nuestra total amistad!... eso si no me lo imaginaba, la verdad - la revelación quedó flotando como una nube fria en el dormitorio mientras el vapor de agua que salía del baño y la mancha roja del piso aumentaban de tamaño – eso si no me lo imaginaba, no me lo imaginaba, no me lo imaginaba”, repetía como un disco rayado mientras caminaba en dirección a ella con el estilete en la mano y los ojos extraviados...

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