lunes, 13 de abril de 2009

Me fui, nervioso.

Fue un sonido extraño,
quizás quejido, o lejana voz

- quien sabe -
pero la verdad, me dejó intrigado.
Y de pronto volví a sentirlo,
triste, lejano, exigente, como pidiendo,
entonces intenté buscar su procedencia,
pero la noche, negrísima,
se opuso.
Yo lo seguía sintiendo,
más cercano, mas indefinido,
mas fuerte,
y lo busqué en la oscuridad.
Quería descubrirlo, quería verlo,
- le juro los ojos me quedaron como líneas -
pero nada,
ni mis manos veía.
Alli estaba otra vez, clarito y cerca,
y lo peor, lo sentí bravo, enojado, como vengativo
- eso me vino a la mente -
Me fui.
Porque uno nunca sabe, ¿vio?.
Me alejé desconfiado, mirando nervioso para atrás,
mirando negro, como verán los ciegos - pensé -
sintiéndolo,
seguro que estaba alli, en algún lado,
cerca, pero lejos,
¿entiende?
Jamás volví.

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Salutti tanti amichi
Senén

lunes, 6 de abril de 2009

La moda, la moda y sus prisioneras

La moda, la moda y sus prisioneras







La nueva onda de vestidos entallados con telas transparentes le encantaban.

Claro, tenia unos kilos de mas que no ayudaban mucho, pero ese era el conjunto que le había fascinado y ansiaba ponérselo. Por cierto, no quería acordarse lo que pagó por el.

El entallado le quedaba perfecto – a decir verdad un poco tenso por las “llantitas” – pero tolerable. Los escotes y el efecto de transparencia eran realmente sensuales.
Se miraba una y mil veces en el espejo. Le encantaba verse y sentirse bien sensual.

Ponerse las medias oscuras para hacer juego con los zapatos de taco alto al tono, era parte importante del ritual, se había depilado las piernas en forma concienzuda.

Ya lista, se paro frente al espejo por enésima vez y se miro de costado. Levantó la cola, reviso el talle... ¡perfecto!. Luego se maquilló lentamente prestando atención a cada detalle.

Esa noche tenía que ser el centro de la reunión.

Resaltó en especial los ojos celestes y con un adecuado juego de sombras disimuló la cara un poco regordeta y la nariz discretamente prominente. “No solo ser el centro,- pensó - quería que la admiraran y la envidiaran.”

Los labios con un color naranja chillón le daban el toque final de seducción.Una buena dosis de perfume francés importado fue como la firma luego de la obra.
Se miró el peinado sin encontrar motivo para reclamos.

¡Estaba perfecta!. No existía nada en este mundo que la hiciese sentir tan excitada, tan “pronta para todo”, como vestirse de mujer.