Se le dificultaba respirar y lo que inició una corriente fría en su espalda fue el silencio. Un silencio impresionante, profundo, pesado, increíble.
Comenzó a entender lo sucedido, tratando de negar sus propios pensamientos.
Antes de que el terror lo agobiara intentó estirar la mano buscando la lámpara salvadora y sus nudillos chocaron contra una pared de madera que sonó secamente a hueco...


2 comentarios:
Catapulto mi felicitación por este microrelato, Senén.
Vea este hombre, quedo muy agradecido de que usté catapulte. Vea.
Un abrazo
Senén
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